Todavía hay propietarios que redactan el contrato de alquiler copiando una plantilla que encontraron en un foro hace cinco años.
Funciona, hasta que no funciona. Una cláusula mal redactada. Una referencia a una ley que ya cambió. Un vacío legal sobre qué pasa si el inquilino quiere irse antes de tiempo. Cuando el problema aparece, ya es tarde para corregirlo.
Hablamos con decenas de propietarios sobre esto. La mayoría no sabía qué cláusulas eran realmente obligatorias en su comunidad autónoma. Tampoco sabía qué diferencia hay entre lo que exige la LAU en España y lo que exige el NRAU en Portugal. No era falta de cuidado. Nadie se lo había explicado nunca con claridad.
También hablamos con abogados especializados en arrendamientos. Nos explicaron por qué el orden de las cláusulas importa, por qué el lenguaje legal exacto importa, y por qué un formulario genérico de rellenar huecos no basta para un contrato que puede acabar en un juzgado.
Por eso construimos un generador de contratos dentro de Abitamo.
El propietario introduce las condiciones del alquiler: renta, duración, fianza. La plataforma detecta automáticamente si la propiedad está en España o en Portugal a partir de la dirección, y aplica la estructura legal correspondiente sin que el propietario tenga que saber cuál de las dos leyes le corresponde.
Sobre esa base se pueden añadir cláusulas opcionales con un clic: mascotas, teletrabajo, plaza de aparcamiento, avalista, terminación anticipada. Cada cláusula tiene su propio texto legal, ya redactado y ya validado, en español y en portugués. No hace falta escribir nada desde cero.
El contrato sale en PDF, listo para que ambas partes lo firmen, en menos de cinco minutos desde que se empieza a rellenar.
No sustituye a un abogado en casos complejos. Pero para el alquiler estándar, que es la inmensa mayoría, cierra la distancia entre lo que un propietario cree que está firmando y lo que el documento realmente dice.
Ya está disponible para todos los propietarios en Abitamo, en España y en Portugal.